Literatura de la diferencia
Las bases estilísticas y conceptuales de la literatura de la diferencia resultan difíciles de establecer. El sentir general, y unánimemente aceptado por todos sus integrantes, es que la literatura de la Diferencia no es una estética, sino una pluralidad de estéticas. Esta pluralidad se debe a que la idea constituyente de este movimiento fue la integración de todas aquellas corrientes literarias no acordes con el estilo estrictamente urbano y cotidiano característico de la llamada "literatura de la experiencia", surgida a partir de los presupuestos del profesor granadino Juan Carlos Rodríguez que alentaron la antología.
La Diferencia tuvo sus comienzos en el campo de la poesía. El surgimiento de éste término obedeció a la necesidad de encontrar un epígrafe bajo el que pudiese adscribirse la heterogeneidad poética que posteriormente fue recogida en la antología Elogio de la diferencia (1997), coordinada por el poeta y periodista Antonio Rodríguez Jiménez. El título de esta antología se inspiro en el ensayo del disidente soviético Vladimir Volkoff sobre el complejo de Procuro, obsesión por la uniformidad que afecta a las sociedades totalitarias.
La primera polémica literaria que defendía los fundamentos de la Diferencia tuvo lugar en 1988 en los suplementos culturales del “Diario de Jerez” y “Diario del Guadalete”